Gijón en GPS

Me encapriché de un libro, circunstancia que suele suponer que mi mente abandona cualquier otra prioridad y no descansa hasta que encuentra el artificio para hallar tiempo y momento de encontrarlo. Se puede esperar a regresar a Madrid pero ¿quién quiere esperar existiendo aviones para leer? Aplico el criterio simple, dirigirme a la Casa del Libro local. Soy consciente de que existe producto de un paseo exploratorio por el centro – abandonado – de Gijón la tarde anterior. Introduzco la dirección en el mapa. Sitúo el origen y el GPS me lleva paso a paso sin error ninguno. Maravillas de nuestro tiempo. Pero la Casa del Libro defrauda y dice tener algún ejemplar abandonado en el almacén, imposible de rescatar en esa tarde. ¿Derrotado? ¡No!. Una nueva búsqueda en el teléfono me ofrece un listado de librerías gijonesas.

Aplico el mismo procedimiento y me dirijo a la primera. Antes de llegar a destino, una mirada al frente de la calle que camino me tropieza con una librería de aspecto moderno e impecable. Me regocijo. Una segunda opción. El libro está, también, agotado. Decido recuperar el camino sugerido por la búsqueda. Pero es al salir de esta segunda librería cuando al girar la cabeza para evitar el tráfico y el subsiguiente atropello me sorprendo con un nuevo letrero de una librería de aspecto bohemio. Tampoco era la primera de la lista. Decido probar. Efectivamente, el ambiente es de literatura intensa, con propensión al ensayo revolucionario y las barbas intelectuales. El hombre pugna con sus registros y sus archivos y, finalmente…. lo encuentra.  Es como si hubiera dado con el barrio de las librerías sin proponérmelo.

Feliz con mi libro que, por supuesto, ojeo en la calle tras un nuevo posicionamiento del GPS para recobrar el camino de regreso, concibo un nuevo pensamiento: el descubrimiento de la vida interior de una ciudad marcando un propósito a base de búsquedas. Es decir, proponerse recorrer todos los comercios de un ramo y verse obligado a callejear por la ciudad con la premisa de estar abierto a la casualidad. Poner, por ejemplo, «croquetas en» Gijón, Cádiz y Salamanca y ver donde termina uno recorriendo las sugerencias de una búsqueda. De inmediato recuerdo que por ese procedimiento hallé un blog trepidante: Comiendo por Sevilla. No caí en su momento la idea de recorrer todas las propuestas descritas echándose a caminar sin conocer la ciudad y tratando de llegar a ellos uno por uno. Ya tengo tarea. Se avecina, además.

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1 Respuesta a „Gijón en GPS“

  1. Liki Fumei Dice:

    Es que Paradiso es uno de los pocos reductos que siguen en pie.