El tren entra en Puertollano
domingo, 21 noviembre 2010Decía Garci, y lo digo de memoria, no tan hermoso como la impresión que me dejó, que sólo el cine podía transmitir la sensación de sentarse en un autobús y ver pasar lo que sucede. Seguramente, el contraste entre quien se va y quien se queda, el dejar a alguien detrás. Mirar desde el tren es plácido. La entrada en Puertollano me sigue sorprendiendo, no por su belleza, sino por esas viejas casas, casas a las que cuesta considerar viviendas como es debido que caen por las laderas de las montañas que la rodean. Suspira a pueblo empobrecido de anteguerra aunque haya AVE y haya hoteles y viviendas de piso y ladrillo: como si no existiera ninguna razón para quedarse allí. Ni siquiera parar. Que me perdonen.